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Decir 'NO', ¿amigo o enemigo de la crianza?

“Si digo mucho que ‘no’ se vuelven negativistas y luego ellos dicen que 'no' a todo. Si digo mucho que 'si' no tendrán límites y será un caos. Entonces... ¿qué hago?”

Decir 'NO', ¿amigo o enemigo de la crianza?

Crecimos y vivimos en una sociedad que se acostumbró a decir más 'NO' que 'Si', especialmente a niños y niñas. 

Se les dice lo que NO PUEDEN o HACEN MAL y muy pocas veces se les dice lo que SÍ PUEDEN, CÓMO PUEDEN, DÓNDE PUEDEN, CUÁNDO PUEDEN. Y peor aún, se les castiga ante el error y sólo a veces se los aplaude cuando hacen las cosas bien. Que igual no son máquinas productivas de bienes. 

Antes de seguir, una aclaración: no estoy en contra del NO. Queremos y necesitamos decir que 'NO' a niños y jóvenes. Ellos lo necesitan como límite y seguridad, de hecho es una de las primeras palabras/expresiones que los niños absorben y manifiestan. Hay un ‘no’ que es vital, necesario e innegociable para resguardar la vida y la convivencia.

Ahora bien, si queremos promover autonomía, si queremos cuidar y potenciar la autoestima, si queremos que aprendan a poner límites para cuidarse cuando se sientan en peligro y a la vez que puedan decir 'sí' confiar y vivir oportunidades, entonces necesitamos mostrarles las dos caras. La del Sí y la del NO. 

Por eso conforme nuestros hijos crecen, incluso tu grupo de niñas/jóvenes si sos maestra o profe, queremos mostrar mensajes propositivos ante algunos negativos. 

Por ejemplo, cuando yo le digo a mi hijo que no patee un juguete o un libro, le recuerdo y muestro lo que sí puede patear: una pelota.

Cuando entra a bañarse y quiere usar el jabón que usamos los adultos, le digo que 'NO' y le muestro el suyo. 

Cuando tira agua fuera de la bañera 🛀 le muestro hacia dónde sí puede tirar agua. 

El hecho de estar todo el tiempo juzgando, sancionando o prohibiendo el comportamiento de un niño es totalmente perjudicial para el desarrollo neurológico y un bloqueante de potencial para el aprendizaje. 

Cuando decimos: “esto NO, pero esto Si.” “Acá no, acá sí o de está manera sí podés" estamos ayudando a encauzar la energía.  Los primeros 3 años los niños tienen un impulso muy fuerte, propulsor de su comportamiento y no siempre logran regularlo, por eso es muy saludable decodificar su necesidad e interés y mostrarle lo que sí. 

Sin embargo, algunos ‘NO’ queremos y necesitamos sostener sin equipar con un ‘Sí’. Por ejemplo: si mi hijo toca el horno cuando está encendido, patea la ventana o me golpea esos comportamientos Sí serán marcados, detenidos y no tendrán negociación alguna. 

Ahora bien, si a esos 'no' rotundos les sumamos cientos de otros 'no' a lo largo del día —porque nos molesta lo que hacen, porque ensucian, desordenan o simplemente estamos cansados—, a mediano y largo plazo estaremos matando su curiosidad y su iniciativa. Esto fomenta el miedo al error, reduce el pensamiento crítico y bloquea las funciones ejecutivas de la corteza prefrontal, entre otras consecuencias.

Entonces?...

Qué hago estarás pensando? Dejo de decirle que no y que haga lo que quiera? 🤷🏻‍♀️

NO! De ninguna manera, eso es abandono y la niñez así como la adolescencia necesitan adultos responsables, PRESENTES física y emocionalmente. 

Mi propuesta es que cada vez que le digas 'No' a tu hijo/hija, a continuación: te preguntes, ¿es un no rotundo e innegociable? Si la respuesta es sí, ahí lo vas a dejar y vas a sostener ese 'no' y el límite que lo acompañe. 

Si no fuera algo rotundo y hubiera otras opciones posibles, vas a pensar en la contrapropuesta que podés hacerle a tu hijo/hija para alivianar ese 'no'. 

Por ejemplo, si iban a ir a la plaza o a andar en bicicleta y de pronto tenés que quedarte en casa a recibir un paquete, podés decirle; entiendo tu frustración porque te dije que íbamos a ir, pero las cosas cambiaron. Lamento no poder cumplir mi palabra, pero si puedo cumplirla ahora si hacemos una torta, si jugamos a… si armamos rompecabezas, si vemos la peli… dependerá de la edad de tu hijo-a. 

Es importante saber que los 'no’ rotundos e innegociables también cambian con la edad y los diferentes contextos, por eso es clave que no tengamos muchísimos, solo algunos. De ser muchos somos nosotros quienes tenemos que revisar las expectativas entonces.

Mostrar a los chicos cómo se hace una tarea, desde servirse agua, cocinar un huevo hasta cortar el césped, los ayuda muchísimo y les da confianza para luego hacerlo ellos mismos. 

"dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo"

Benjamin Franklin


Entonces... para ir concluyendo y respondiendo a la pregunta inicial. No se trata de decir poco o mucho, porque ningun de los dos serán garantía de nada. El 'no' es vital y necesario tal como mencioné antes, jamás está mal. Recibir y aceptar el 'no' hará que tu hijo, tu hija pueda decir 'no' a otra persona, o incluso a ti, cuando así lo sienta y necesite. Queremos decir 'no' cuando realmente así lo amerite la situación y sostenerlo por el bien común de todos los involucrados. Cualquier regla que se imponga por la comodidad del adulto, y no por las necesidades del niño, constituye un obstáculo para su desarrollo, nos dijo María Montessori.

Si te gustaría o necesitas seguir explorando y revisando la construcción del 'no' y los límites para con la crianza de tus hijos, o la educación de tu grupo de niñas o jóvenes te invito a que veas el taller de límites: construir para convivir, en el que brindo muchas herramientas de gran ayuda. 


Con amor y gratitud, Paula.

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